jueves, 3 de febrero de 2011

EDUCAR

"Educar a los niños para no castigar a los hombres" (Pitágoras)

Esta reflexión no sólo viene a cuento por las prohibiciones implícitas en la nueva Ley Antitabaco, asunto del que prometí no hablar más. Eso es mucho decir, pues todos sabemos que prometer… Pero no se preocupen, sólo será un apunte sobre la discriminación y el acoso que sufren los fumadores por carecer de espacios adecuados para practicar su vicio.

Ante los placeres de unos y los disgustos de otros, este servidor sólo hace un llamamiento a la necesidad de educar. Si desde pequeños nos hicieran entender lo que está bien y lo que está mal, dentro de las libertades del ser humano y del respeto que debemos a los demás y a nosotros mismos, después no tendríamos que soportar tantas regañinas y prohibiciones. Ya lo dijo Pitágoras, que bien listo nos salió.

Bien claro me lo decía ayer un fumador que, con otros colegas de cajetilla, se refugiaba a la puerta de un bar, alredor de una estufa. Reclamaba que, puestos a prohibir, las autoridades deberían hacer cumplir también otras leyes que están muy olvidadas. Además, pedía que averigüen qué comportamientos molestan y que los prohíban también

Que empiecen con los móviles, decía, de los que nadie informa lo suficiente sobre las radiaciones que emiten. Hay que ver lo que giban los chicos y los grandes con ellos, hablando en cualquier sitio. Rompen la paz en el autobús, en el metro o en el ambulatorio, generalmente con muchos decibelios, también contaminantes, y nadie dice nada. Ese fumador se quejaba de que había conversaciones privadas que se hacían públicas sin ningún respeto, y que a nadie le importan las broncas de parejas, que se oyen a voces molestando a los demás.

Ya me dirán si lo uno y lo otro, las voces y las riñas, no requieren un repaso de educación. Vamos, digo yo.
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8 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Has tocado otro de mis temas favoritos, Alex...!los móviles! Suenan, interrumpen, te tienes que tragar conversaciones en un bar mientras lees traquilamente, no digo ya El Quijote, sino el As...en fin...el problema, como dices tú, es de los individuos, del respeto a la convivencia, de educar y aprender...Pero eso, o viene desde pequeñitos, o es difícil aprenderlo.
un abrazo.

Port

Nota: ¿ Y qué tal hablar también de los dueños y dueñas de los perritos que se orinan y otras cosas más en las aceras...y sus "amos" dejan sus huellas impunemente en ellas?

Alejandro dijo...

Sí, querido Emilio, todo es problema de educación. El hombre (especie humana) es un animal, racional, pero un animal; es hombre de verdad cuando le educan. Pues eso. El móvil, como tantos inventos, es una maravilla pero, como tantos trastos, puede ser execrable cuando se usa mal. La educación debe decidir cómo y cuando ponerle a funcionar.

Sí, tienes razón, los perritos y sus "amos" son objeto de otra reflexión. Ya hay una entrada anterior donde a un anciano le gustaría ser perro por recibir cuidados como ellos. Pero estos, igual que otros comportamientos, dan para muchas reflexiones. Volveremos, pero sin cansar ¡eh!

Un abrazo

Alex

Mari Carmen Azkona dijo...

Qué razón tienes, Alex. La educación, el respeto y, sobre todo, ponernos en el lugar de los demás deberían ser las bases en los que sustentar la convivencia. Si lo lleváramos a efecto, estoy segura de que sobrarían muchas de las leyes, que por desgracia, son necesarias para lograr la armonía en la coexistencia.

Sobre las leyes hay mucho de que hablar, y sobre recurrir a la prohibición cuando no se sabe legislar, o cuando se quiere recaudar, ni te cuento. Vamos coleccionando pequeñas prohibiciones que, aparentemente, no nos impiden caminar, hasta que se juntan en un cruce impidiéndonos el paso.

Sea como fuere y sabiendo que compartimos el gusto por coleccionar citas, te acerco una de Montesquieu magnífica y que da mucho que pensar...

“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.”

Besos y abrazos

Alejandro dijo...

Gracias, querida Mari Carmen. Me alegro que copartas la necesidad de educar, que ayudaría a no prohibir. Se impone el sentido común, y si observáramos con más rigor el respeto a los demás sobrarían muchas leyes, como tú apostillas.

Desde nuestras tribunas, aunque tienen poca voz, seguiremos demandando el decoro y un mínimo de urbanidad y buenas costumbres. Lo de las leyes es otra cosa, pero tampoco debemos olvidarnos de nuestra "cacerolada" particular, con el ruído de la palabra, como signo de protesta, siempre dentro del orden y sin violentar, claro.

Gracias por la frase de Montesquieu, me la copio.

Un beso.

Alex

Manuel dijo...

Querido Alex: no he podido sentarme hasta esta noche para poner mi ladrillo en el recinto de esta terraza donde SI se puede fumar.

Creo que voy a volver a mi autoprohición de leer/escuchar/ver noticias. No encuentro en ellas nada amable en donde recrearme. Lo único real son mis amigos, aquellos que, como decís los tres, sonríen, respetan.

Pero esto, querido Alex, es fruto necesario de la inteligencia, de la honradez, de corazones sinceros. No es eso lo que tenemos sentado en los escaños de nuestra cámara legislativa. Tanto da si es en materia de tabaco, de Hacienda o de Exteriores.

Ahora mismo me siento más avergonzado por la pasividad de nuestra CEE ante el futuro de Egipto que por no poder fumar mientras tomo una copa. Pienso en los muertos que han quedado en las calles de El Cairo y en la tibieza de las respuestas de los paises "Democráticos" y solo siento ganas de cerrar e irme a dormir.

Un abrazo.

Alejandro dijo...

Querido Manuel:

Te veo un poco lejos del sosiego que tú mereces. Lamento que tengas que autoprohibirte "leer/escuchar/ver noticias", y lamento también no proporcionar a tu espíritu nungún recreo. Es cierto que no hay muchas alegrías en el mundo, pero debes buscar algo que te atraiga. Con ver y lamentar no se consigue mucho. Ojalá pudiera darte consejos en eso pero, como en tanto, estoy inhabitado.

No dejes de tomarte tus copas, y si apetece un cigarrillo disfrutando del buqué, no te prives. En nuestros rincones privados nadie puede prohibirnos nada.

Ánimo, amigo. Un abrazo.

Alex

Manuel dijo...

Por cierto, Alex, no te encuentro en NW... Solo hay un Alejandro, pero no sé si eres tú.

Anda, búscame, que yo si tengo foto, y hazte "amigüito" mío, que quiero saber por donde andas.

Abrazote y nos vemos el día 3 en Libertad, eh?... No me falles, que te necesito.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Ese Alejandro que dices soy yo. Ya tengo foto.
Estuve en libertad (en la Calle Libertad, nº 8 quiero decir) y qué bien lo pasamos, ¿Verdad?

Un abrazo.

Alejandro